Apócrifo

Del griego apokryphos, que significa "oculto."

Originalmente se llamaban apócrifos aquellos libros
sagrados cuyo contenido era demasiado sublime
para que lo comprendiera el público en general.
Pero el término "apócrifo" fue tomando un matiz
peyorativo, pues con mucha frecuencia resultaba
discutible la ortodoxia de estos libros.

Dado que estos libros secretos eran a menudo muy
valorados, e incluso escritos, entre los herejes, los
Padres de la Iglesia llegaron a aplicar el término
"apócrifo" a las obras heréticas cuya lectura era
prohibida.

En tiempos de San Jerónimo (c.400), el término
"apócrifo" adquirió un nuevo sentido. Desde entonces
se llaman apócrifos los libros que pretenden ser
revelados pero que no forman parte del canon bíblico.