Vidarte, festival en disputa


AP 2002, obra de Sebastien Ebzant.  En la mesa organizada por la dirección del festival de video Vidarte 2002, se criticó a su directora, Dolores Creel, por los pocos espacios que se le designaban al video, además de que críticos y artistas mostraron su enfado por haber dedicado el festival al artista estadunidense Bill Viola.

Después de todos las críticas contra los organizadores de Vidarte 2002, mismos que surgieron a partir de la destitución de Priamo Lozada como curador de la muestra, la Unidad de Proyectos Especiales (UPX) del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (Conaculta) decidió realizar una mesa de debate en la que se incluyeran todas la voces.

Con un “prevenidos, silencio por favor, se graba” comenzó el debate en el que los organizadores explicaron nuevamente los conceptos que tienen acerca del video, como lo hicieron durante la inauguración de la muestra. Cuatro cámaras ubicadas en lugares estratégicos, maquillistas, floor manager y una sala vacía, rodeaban a los ponentes.

La molestia por parte de un sector del público fue evidente. Durante su intervención, el videoasta Domenico Cappela cuestionó a Creel respecto a su trabajo en el medio, ya que el curriculum de la funcionaria indica que comenzó a realizar su actividad como videoasta en 1976 en formato super 8, siendo que en aquellos años éste no existía.

La respuesta a estos cuestionamientos eran sonrisas por parte de Creel, quien afirmaba que sí había realizado el trabajo mencionado: “Bueno, era un formato muy similar al super 8 con una cámara que traje directamente de la India, porque yo estuve siete años allá”, dijo. Por su parte, Cecilia Rivadeneyra, productora ejecutiva de Vidarte 2002, justificaba a la directora del festival, mencionando que este dato había sido un error de redacción en el curriculum.

En el panel también estuvieron el videoasta Aizuki Amezcua, Ana de la Rosa, directora del festival Chroma de Guadalajara, y Javier Escárcega, director de la revista Visor reactivo, de Monterrey. Estos dos últimos personajes no han visitado la exposición ya que en cuanto llegaron de sus respectivos estados se les trasladó a la sede del debate. “Yo no estoy enterada de todo este relajo, la verdad he leído muy poco”, mencionó de la Rosa.

Durante su intervención, el curador Edgardo Ganado Kim hizo pública su molestia. “La muestra está mal estructurada, no hay sentido de cómo se debe mostrar el video, nunca pensaron en el público. No veo en la exposición algo que me permita tener una noción de lo que es el video.

“Hicieron cajas y cajas y cajas para mostrar los videos, nunca había visto esto en ningún lugar; he visto una o dos en otras muestra, pero ustedes abusaron de esta posibilidad”, dijo el curador. Como respuesta a estos comentarios, Creel preguntó a Ganado si en alguna ocasión había visitado el Museo Guggenheim, ya que de ahí se retomó la propuesta.
El también catedrático de la Escuela de Pintura y Escultura La Esmeralda agregó: “Hay muchas cosas que se deben de pulir, sobre todo a nivel teórico; desde las presentaciones, que son cuestiones elementales, porque no hay una crítica. No se puede seguir así, todos dicen: ‘está padrísimo’, pero quisiera preguntarles qué relación curatorial hay entre un video y otro”.
Aunque Creel argumentaba que ésa era una visión personal del curador, los reclamos también se hicieron escuchar por parte de los artistas. En su oportunidad, Georgina Morales, una de las concursantes, reclamó a los organizadores la falta de respeto que existía hacía los artistas.

“A mí me molestó mucho que se nos haya exigido entregar nuestros trabajos en formatos especiales. ¿De qué sirvió si al hacer el transfer los videos adquirieron una resolución horrible? De hecho, el mío se ve todo pixeleado, además de que cuando fui no había guía que explicara el recorrido”.

El próximo lunes, las personas que renunciaron, entre los que se cuenta a Ricardo Nicolayevsky, Rodrigo Fernández, Andrea Stavenhagen, Yesika Mena y Luis Sierra, entre otros, se reunirán con Sari Bermúdez, presidenta del Conaculta, para exponerle los errores que, desde su punto de vista, tuvo el festival.
“Tenemos que poner el festival en manos de profesionales porque esta gente no sabe de video”, comentó Nicolayevsky.


Por: Édgar Córdova

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