LAS MAMADAS QUE TODOS LLEVAMOS DENTRO
Si pudiésemos tratar a los países como a individuos, y asignarles epítetos, cualidades humanas –como ejercicio filosófico o simple entretenimiento-, seguramente al nuestro jamás podríamos decirle Funes, el memorioso (recordando el cuento de Borges); más bien le quedaría, y a la perfección: Funesto, el desmemoriado.
Pero nuestra indio-sin-gracia compensa con creces esa evidente carencia de memoria colectiva -obstáculo para que recordemos datos, eventos, conflictos, realidades-: simplemente suplimos la memoria, los hechos, los recuerdos…con imaginación, con fantasías y, más concreta y precisamente: con sueños guajiros.
El trópico y los primeros vientos, aquellos que trajeron a Colón y desviaron a Cabral, siguen calentando y soplando en nuestras almas, muy adentro, en cuevas que nunca pudimos haber dado por olvidadas…, pues requisitos previos del olvido son el conocimiento, el recuerdo. Allí –aquí- en nuestro interior, ha siglos que pernoctan, junto al agobio, el sofoco, las calenturas y las mareas que bañan de Guadalupe a Cozumel, sueños de irrealidades confundidas, de aspiraciones soslayadas, de necesidades ampliamente insatisfechas por nuestra incapacidad –tan mexicana- de concretar. De llevar a cabo, de realizar, pues.
En nuestro país adquiere más vigor un rumor, que un dato; más consistencia un chisme, que un acontecimiento; más permanencia un chiste, que un acto comprobado. Ante la ausencia de logros, privilegiamos nuestras fantasías. Ahí sí, en ese campo…somos chingones. En el mundo que dominamos, el mundo de lo etéreo, de lo inconsistente, de lo irreal… sí la hacemos. En el universo de nuestros sueños más guajiros: ganamos la copa del mundo de futbol, somos contratados -en la persona de nuestro crack representante del momento- por el Milán o el Real Madrid, nos acostamos con Britney Spears, con Katy Perry, le acariciamos los pechos a Penélope Cruz, y nos la maman Jennifer López y Scarlett Johansson…juntas.
We are such stuff as dreams are made on- dijo Shakespeare; de haber vivido en el barrio de Tacuba, habría apuntado: We are such stuff as jerks are made on.
En nuestras más íntimas fantasías, que en eso de crearlas y vivirlas nos volvimos expertos, somos Pedro Infante, Obama, Superman, Brad Pitt, Tom Cruise, quedando suspendidos a dos milímetros del piso delator, por una cuerda de títeres Made in México. Sueños…, polvo, sombra, nada. Nada raro para un país que no tuvo ni una Independencia, ni una Reforma, ni una Revolución, reales. Ni siquiera una Conquista.
Y no hay de otra. Por ello me gustaron los grabados de Fernando Llanos. Si vas a soñar… por lo menos identifica bien tus sueños. En el reino de la vida interior, de las aspiraciones taimadas, de la sorna y el relajo, las fantasías nos gobiernan, y con soberbia dualidad. Semántica y Psicológica. En un contexto tan ausente y taimado, las mamadas son los satisfactores psíquicos de nuestros sueños más guajiros; mamadas, pues.
Sergio Andrade
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"Mamadas memorables del conciente colectivo mexicano" |
