pinche malinche
_____________(u 8 historias de amor videográfico)
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“Chulada de maíz prieto, cuánta pena a mi me da que te apena ser morena,
triste güera oxigenada, dizque rubia superior.
Me relleva la tostada, ya cambiaste el molcajete por licuadora de broche.
¡Pinche Malinche!…lo Cortés no quita lo Cuauhtémoc”.
Botellita de jerez
(1)

INTRODUCCIÓN:
Según Carlos Fuentes la Malinche debería de ser considerada la madre de la Patria (Cortés el padre obviamente). Para Octavio Paz la Malinche es un ícono equiparable a la Virgen de Guadalupe: una la madre virgen, y la otra la madre violada, la mismísima Chingada (2). Autores como Pablo de Ballester la califica como “la mujer más importante de América” (3) por haber ayudado a difundir la religión judeocristiana en este continente, y la tradición chicana suele señalarla como “la madre de la raza” (4), por encarnar el símbolo del mestizaje que se da desde hace muchos años con los mexicanos que habitan los Estados Unidos.

La unión del “conquistador” con su “traductora” es, al mismo tiempo símbolo de la cohesión y del desacuerdo entre lo europeo y lo americano, es la referencia mitificada de la mezcla entre México y España, una suma de dos continentes empaquetada en una sola pareja. Todo esto y mucho más, gira entorno a la Malinche. Sin embargo, en España la Malinche no es re-conocida fuera de los círculos académicos.

Con esta curaduría de video contemporáneo mexicano, pretendo dar a conocer al mítico y polémico personaje que hasta la fecha genera posturas encontradas mediante los trabajos realizados por siete parejas de realizadores y artistas del video. Para unos representa el amor incondicional a lo extranjero, la traición a la raza o el país, mientras que pueden encontrarse teorías feministas que afirman que en ella está la raíz del desdén del hombre mexicano hacía la mujer, expresado en la infidelidad y la violencia doméstica.

Sin embargo, al escribir este texto no pretendo teorizar sobre este complejo caso de la historia, tampoco escribir una biografía, mucho menos una historia de principio a fin, que pretenda, por ejemplo, que la pareja “vivió feliz por siempre”. Por un lado, porque soy consciente que para lograr esto se necesitaría otro perfil al de mi formación y muchos años de estudio; por el otro, dada mi naturaleza de productor-promotor prefiero que el texto esté en función y al servicio del trabajo a exhibirse. Este texto es sin muchas pretensiones, una herramienta para acercarse a los videos. Mi intención es recrear la función de Doña Marina como intérprete (traductora) entre hombres barbados y amerindios salvajes, generar una breve guía que presente terminología local y finalmente hacer una serie de observaciones sobre los elementos formales o anecdóticos que pueden estar en juego dentro de los videos realizados.

Aclaro: todo esto a priori, antes de leer el texto, para quien lo crea necesario, o a posteriori para los bienaventurados que se animen a ver los videos sin ningún preámbulo.

Por las razones antes mencionadas, mi texto se fragmentó en los términos utilizados para el título de esta selección de videos. Ojalá que los nodos de este rompecabezas, aunado a la video-visión de los vencidos (4), ayuden a conocer un poco más a Doña Marina y Don Cortés, cómo para sembrar la suficiente curiosidad y hacer que cada quien infle su propio mito sobre esta pareja, la más relevante en el mestizaje de España y México.


PINCHE:
para bien y/o para mal


1. pinche adj. m. y f. (grosero) Que es despreciable , mezquino, de mala calidad, de mal gusto. (5)
2. pinche adj. pop. Algo sin valor. // Ruin // de ahí se deriva pinchemente, pinchurriento. (6)

Aparte de significar propiamente ayudante de cocinero, “pinche” es un adjetivo calificativo que puede aplicarse como insulto: pinche sal, pinche pimienta, etc.

Ahora bien, uno de los problemas que se deriva de la escacez de lectura en México, es la falta de vocabulario de la mayoría de los mexicanos. Realidad que se retrata en la famosa y triste estadística de que se lee medio libro al año (7) en el país. Quizá por esto, es en el campo de las muletillas cotidianas y vernáculas donde se disparan constantemente, para reproducirse ad infinitum en el inconsciente colectivo, palabras como pinche, güey, buena onda, padre, etc.

Conviene recalcar el carácter bipolar del significado, que adquiere la palabra “pinche”, en el uso de la lengua popular en México. Dicha en un contexto de confianza, hablando con la mayor de las cercanías entre los que la emplean, puede significar un signo de camaradería. Ejemplificado ambos usos en una observación machista que juega con la homosexualidad, como signo mayor de confianza: “Pinche compadre…como le quiero, déjeme le doy un beso…”, y ejemplo como insulto: “!Órale compadre…no sea pinche puto!”.

Como se ve, la palabra “pinche” tiene una gran ambivalencia, que me gustaría usar como puntos de partida en la lectura de los videos del porgrama. Habrá quien vea a nuestro personaje de estudio, la “pinche Malinche” como digna de una palmada en la espalda, diciendo que gracias a esto, dos pueblos se hermanaron. Otros (más patrioteros) la “pinchearán” con toda la saña y el dolor de sentirse hijos de la Chingada…de la “Gran Prostituta pagana” (8) que supuestamente los vendió y traicionó hace cinco siglos.

En otras palabras, este es un ejercicio poético de libre asociación histórica, que versa sobre la relación de amor y odio para y con este personaje.

Punto número uno: ¿Que tan pinche es para ustedes la “pinche Malinche”?


MALINCHE:
el y/o ella


1. malinchismo no aparece en el Diccionario de la Lengua Española.
2. malinchismo s. m. = Tendencia de algunos mexicanos a preferir lo extranjero o al extranjero -en particular si es blanco, güero y germánico -- sobre sus propios compatriotas, sus propios productos o sus propios valores y tradiciones. (9)
3. malinche. np. azt. y pop. Nombre de Malinalli, Malina o doña Marina; Malina quiere decir en náhuatl: "yerba torcida" y Marina, nombre castellano que le fue impuesto por consonancia con Malina. Malinche es yuxtaposición de Malina y la terminación despreciativa “che”. A Hernán Cortés se le decía: "Señor Malinche". (10)
4. malinchismo. m. pop. El término se utiliza comúnmente para designar a los entreguistas y a las personas que prefieren todo lo extranjero. Sin embargo, personalmente no acepto la aplicación del calificativo, y aunque Malinche o Malinalli (si estudiamos su vida) no responde al epíteto de acuerdo a los conceptos de la historiografía mexicana moderna, esto quiere decir que dados los escasos o nulos conocimientos de los mexicanos respecto de la vida de esta extraordinaria mujer, han provocado juicios a priori, que como símbolo femenino del nacimiento de la raza mestiza, debería ser mejor tratada. (11)

Hernán Cortés zarpó de Cuba hacía la costa de lo que los historiadores llaman “Mesoamérica” en febrero de 1519 , dotado con soldados, caballos y armas. Apenas llegó a la isla de Cozumel, se encuentró a dos españoles náufragos: Gonzalo Guerrero y Jerónimo de Aguilar, quien también fue su intérprete. Costeando los litorales de la Península de Yucatán, Cortés arribó a Tabasco, donde tuvo sus primeras batallas contra los habitantes locales en Centla. Fue en ese mismo lugar donde el 15 de abril de 1519 le entregarían a 20 mujeres esclavas, dentro de las cuales estaría “Doña Marina” hoy conocida como la Malinche.

Por supuesto, hablar de la Malinche es siempre polémico. Su “historia” esta construída sobre muchos mitos y a su vez, dichos mitos están montados sobre tantas especulaciones, cual chinampas aztecas construidas sobre el agua en la gran Tenochtitlan, que resulta imposible no caer en dimes y diretes.

Una de las cosas que más me sorprendió al acercarme al tema, fue descubrir que los primeros datos de Doña Marina sólo los dieron tres hombres “dos de ellos la conocieron personalmente y el tercero escribió lo que le contaron sobre ella” (12) entonces sólo tenemos breves menciones de Hernán Cortés en sus Cartas de Relación (Dos párrafos), Francisco López de Gómara (ocho citas) y Bernal Díaz del Castillo (un apartado especial). Hay quienes afirman que el protagonismo de ella fue opacado en dichos textos, o no tomado en cuenta como se debería, para no hacer evidente la dependencia de ellos a una mujer local. ¿Razones ego-fálicas quizás…machismo pre y colonial?

El que tan poca información haya engendrado una cantidad tan desproporcionada de adjetivos y medallitas que se le han colgado, me parece extraordinario: “Símbolo de la traición femenina…la Eva mexicana” (13), “Virgen seductora y madre espiritual” (14), “Nuestra Llorona, la Malinche” (15), etcétera.
Cuando sólo tenemos citas como:

“Y estando perplejo por esto, a la lengua que yo tengo, que es una india de esta tierra, que hube en Potonchán…” (16), o “Y luego la bautizaron, y se puso por nombre doña Marina a aquella india y señora que allí nos dieron, y verdaderamente era gran cacica e hija de grandes señores y señoras de pueblos y vasallos, y bien se le parecía en su persona…y Cortés las repartió a cada capitán la suya, y a esta doña Marina, como era de buen parecer y entremetida y desenvuelta, dio a Alonso Hernández Puerto Carrero…y después que se fue a Castilla, Puerto Carrero estuvo la doña Marina con Cortés y hubo en ella un hijo que se dijo don Martín de Cortés y se casó con Xuan Xaramillo”. (17)

Pero, demos un paso atrás, de entrada ¡A Hernán Cortés lo apodaron Malinche! En Tlaxcala, por primera vez “Xicoténcatl, el viejo, comenzó a hablarle a Cortés de esa manera, y dijo: Malinchi….Malinchi…” (18). El cronista Bernal Díaz del Castillo explica: “Y la causa de haberle puesto este nombre es que como doña Marina nuestra lengua mexicana estaba siempre en su compañía, especial (mente) cuando venían embajadores, ella lo declaraba en la lengua mexicana, por esta causa llamaron a Cortés, el capitán de Marina y para más breve le llamaron a él, Malinche…” (19). Se dice por ahí que este sobrenombre no trascendió respecto al conquistador por razones no menos falócratas:“no ha sido aceptado en la historia pues sería denigrante que un hombre intrépido, vencedor y demandante reciba el nombre de su amante”. (20)

Quizá es por todo esto que “Pinche Malinche” puede o no ser un insulto, y se puede aplicar tanto para Doña Marina como para el Sr. Hernán Cortés, de acuerdo a su preferencia y afinidad…o, como decimos los mexicanos, “según su voluntad”.


8 HISTORIAS DE AMOR VIDEOGRÁFICO:
la(s) pareja(s)


“Lo que con mucho trabajo se adquiere, más se ama.”

Aristóteles, Filósofo griego.

Dos son más que eso, el encuentro de la Malinche con Cortés significó la creación de un nuevo mundo, el cual se deriva de diversas influencias culturales, que a su vez son bases para constituir un imaginario más complejo.
Pero, bien visto, lo que ocurrió a esta pareja no es tan único: es la simbiosis que ha experimentado toda relación humana, que enriquece los universos particulares.

Ahora bien: el tema de la pareja es por demas recurrente en mi producción como artista. Por alguna razón que no viene al caso especular aquí, tengo una fijación con todo lo relacionado a las cuestiones amorosas, en sus muy diversas presentaciones. Fue esta predilección por todo lo erótico lo que en realidad hizo que me planteara hacer esta curaduría. Me fascinó poder hablar de la relación más significativa de la historia de mi país, lo que en otro tiempo llamaban “la Nueva España”, mediante la participación de varias parejas de artistas y/o videastas.

Ejemplos de parejas de artistas sobran: Diego Rivera y Frida Kahlo están entre los más exportables, pero hay otros como el de Leonora Carrington y Max Ernst, Jasper Johns y Robert Rauschenberg, o algunos más recientes como el de Bjork y Matthew Barney, o el de los reconocidos netartistas de JODI. Si bien, la obra de cada uno de ellos pesa individualmente, el amor se presta a colaboraciones. Es esto lo que hace los videos de “Pinche Malinche” un tanto especiales.

Si el estudio de los procesos creativos individuales es fascinante, más lo son los casos donde éstos se dan de una manera compartida. Ya sea por inspiración mutua, a partir de una complicidad creaiva, o por una división de roles de “protagonista y víctima”, e incluso por malsana rivalidad profesional, las reglas y parámetros que delimita cada caso de parejas artísticas son únicos. Estos videos nos ofrecen un vistazo de la complejidad de la colaboración erótica y artística.

Probablemente, después de ver esta muestra, nos daremos cuenta de que no fue el amor ni el desamor lo que perpetuo a la pareja, de Hernán y Marina, sino una simple sociedad de mutuo beneficio que trascendió por ser de las primeras en su tipo en América.

Historia de amor consumado (21) la de los participantes en esta curaduría, historia de amor caprichoso, pasional, por parte de los realizadores y espectadores para con nuestros personajes principales, e historia de amor fatuo, con pasión y compromiso, la de los artistas para con su trabajo, encapsulado en este caso en formato de video. Sólo espero que estos trabajos no hayan sido causa de ningún pleito marital.

Las posturas de los videos de este ciclo no podrían ser más encontradas: desde un cínico musical que se regodea en el asumido mestizaje, hasta reinterpretaciones de la historia mediante puestas en escena documentadas en video, pasando por una cinta magnética preparada en una licuadora con datos y pedacearía icónica. Cada video, al igual que las parejas y al igual que los individuos que las conforman, son únicos en su manera de aplaudir o abuchear a la pinche Malinche. Y cada obra es, a su modo, una nueva versión del mito de estos “Adán y Eva” americanos.

Para concluir, después de escoger y elaborar todo nuestro mapa conceptual, y tras la degustación de los videos, invitamos a la audiencia a escoger cuál de las “posturas” le resulta más cómoda, con cuál siente más “amor”. Y con esto es que este texto termina, pues lo importante son los videos que en esta curaduría se presentan. Provecho.


Fernando Llanos
Comisario

“se feliz consume video”

Agradecimientos:
A mis amigos por su ayuda y asesoría: Pacho Paredes, Cuauhtémoc Medina, Úrsula Cotero y Lara Arellano, Rosa María Zúñiga por su excelente libro, Botellita de Jerez por la frase en su canción, Familia Llanos y Sidiberto González por su apoyo.
Por supuesto a Laura, Tere y Julio por el interés y la invitación.

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(1) Canción: “Guacarock de la Malinche”, disco: Naco es Chido, Poligram, 1979. Agrupación que proponía su genero de rock al estilo guacamole, promoviendo la mezcla de géneros, la fusión.
(2) Octavio Paz, El laberinto de la soledad, México, 1989.
(3) Pablo de Ballesteres, La Malinche, en el ciclo de los grandes calumniados, México, publicaciones Cruz, 1990.
(4) Según Rosa María Zúñiga en su libro “Malinche. Esa ausente siempre presente”, p. 56, “los autores chicanos le colocan como la madre de la raza con el simbolismo de crear otra patria…véase entre otros autores chicanos a Adelaida R. Del Castillo, Carmen Tafolla, Lucha Copri, quienes estudian el paralelismo del símbolo de Doña Marina con las mujeres mexicanas al ser maltratadas, sufrir de misoginia, aceptar la infidelidad, ser despreciadas por ellas mismas, aceptar la violencia doméstica”.
(5) Miguel León Portilla, “La visión de los vencidos” (México 1959) es el libro que recopila el único testimonio difundido sobre la Conquista de México con textos traducidos del náhuatl que suponen ser la visión de los indios acerca de la lucha contra los conquistadores. Aunque hay quienes dicen que al estar certificada por los conquistadores y dada su fecha de realización, probablemente no sea la visión de ellos.
(6) "Diccionario del español usual en México", editado por el Colegio de México.
(7) Jesús Flores Escalante, Morralla del caló mexicano, editado por el Colegio de México, 1996.
(8) Según estadísticas del periódico Reforma.
(9) Roger Bartra, A la Chingada, en La jaula de la melancolía, México, Grijalbo, 1987.
(10) "Diccionario del español usual en México", editado por el Colegio de México.
(11) Jesús Flores Escalante, Morralla del caló mexicano, editado por el Colegio de México, 1996.
(12) El excelente periodista y escritor Miguel Ángel Menéndez en su obra "Malintzin" nos propone un juicio justo y moderado. En lugar de malinchismo, el mexicano debería utilizar: entreguismo. Este libro es editado por la Asociación Mexicana de Estudios Fonográficos A.C. / Dirección General de Culturas Populares / CONACULTA / Archivo Histórico Testimonial, 1994.
(13) Gran parte de los datos citados en este texto provienen de la investigación de Rosa María Zúñiga y su excelente libro “Malinche. Esa ausente siempre presente”, publicado por ella, el Instituto Nacional de Antropología e Historia y Plaza y Valdés, S.A. de C.V. Un agradecimiento público a su trabajo…y el nombre de su libro me parece poético.
(14) Roger Bartra, “Los hijos de la Malinche”, en Semanal de La Jornada, 28 de marzo 1993.
(15) J. J. Jáuregui at al., Danza de la Conquista, México contemporáneo, FCE-CNCA 1996.
(16) Cecilio A. Robelo, “La Malinchi” en un Boletín del Museo Nacional de Arqueología, Historia y Etnología, plantea la hipótesis de que la legendaria “Llorona”, un supuesto incubo o espíritu que diambula por las calles de Texcoco llorando, es la Malinche y llora porque “había sido traidora a su pueblo, a su patria, y a su Rey, y por lo mismo, le fue negada la paz bienhechora de la tumba”.
(17) José Luis Martínez, Hernán Cortés, Fondo de Cultura Económica, 1990.
(18) Francisco López de Gómara, Historia de la Conquista de México, Porrúa 1988.
(19) Bernal Díaz del Castillo, Historia Verdadera de la Conquista de la Nueva España, Porrúa 1974.
(20)Idem, p.129.
(21) Rosa María Zúñiga, “Malinche. Esa ausente siempre presente”, publicado por ella, el Instituto Nacional de Antropología e Historia y Plaza y Valdés, S.A. de C.V. 2003.
(22) Las categorías de amor utilizadas en este apartado son de la “Teoría triangular del amor de Sternberg”.