22 de junio, 04, México D. F.


Preguntas para el Ángel, Periódico Reforma.


1.- Qué opinas del videoarte en México, cómo lo calificarías.

El uso de video como formato para un discurso artístico es cada vez mas usado por los productores plásticos o visuales del país y también es cada vez mas aceptado por los sistemas de legitimización artística.
No es nada nuevo, todo lo contrarío parecería una moda, ir a museos o galerías y encontrarse con piezas en video. Después de todo han pasado algunas décadas desde que se empezó a emplear, y no en vano muchas gentes han dedicado años en proyectos educativos, de difusión-promoción y en contados casos en este país: de investigación.

Todo esto ha hecho que la producción nacional sea muy rica en cuanto a posturas, técnicas, intenciones, etc.

Ahora bien, de entrada sería medular mencionar que no se puede hablar de un solo “videoarte” en México, no es lo mismo lo que pasa al sur del país que en el norte. Es más, en la misma ciudad, dentro de un mismo espacio académico, hay muchas maneras de entender y utilizar el medio, sin tener que etiquetarlo de una sola manera.
Creo que hay mucha gente valiosa que esta haciendo cosas muy propositivas e interesantes en video, pero muchas veces lo que nos falta son canales para poder tener repercusión en otros espacios (otras esferas), nos falta estar mas informados de lo que se ha hecho y de lo que se esta haciendo en otras partes para poder incidir mejor en ciertos círculos, y/o poder ser mas participes de los diálogos y discusiones que se generan en torno a este medio en otras latitudes.

Pero estos canales lamentablemente no los vamos a tener, hasta que no solucionemos algunos problemas locales e internos, como la falta de una revisión histórica (que nos promueva dejar de importar referentes), la falta de una inclusión de la producción del interior de la República (que nos aleje del miope centralismo), la falta de espacios de exhibición constante de materiales (mediateca), la falta de un festivales nacionales con proyección internacionales, etcétera.

Esto me hace pensar que se podría calificar la producción de arte en video del país como: muy rica, potencialmente muy explotable y exportable, pero de momento algo desorganizada y poco interconectada.

2.- ¿Cuáles son los principales problemas a los que se enfrentan los videoartistas en México?

Los mismos a los que se enfrenta cualquier otro artista en este país: falta de espacios, escasez de un público crítico y participativo, insuficientes apoyos a proyectos de investigación, producción y difusión, falta de profesionalización por parte algunas gentes del gremio y de organización por parte de los ya profesionalizados, etc.

Pero sobre todo, peculiaridades como la falta de un mercado con esté perfil en el país. No hay un solo galero que le apueste al videoarte. Hay casos aislados de galerías que venden uno o dos videos al año, o casos de artistas que intentan hacer sus distribuidoras, pero lamentablemente toda la producción que se esta generando no tiene una salida decorosa en donde los artistas salgan beneficiados económicamente. En esté país es prácticamente imposible que los artistas que trabajan con video vivan de su obra solamente.

Es más, no nada mas no existe un mercado, tampoco existe un circuito donde se acostumbre a pagarle a los artistas por exhibir su trabajo en video. Esto repercute en la cantidad de tiempo que los autores pueden dedicar a sus proyectos, y por lo tanto, en que tan lejos pueden llevar sus propuestas.

Como muchas otras disciplinas en este país, el videoarte en México ha sobrevivido y crecido gracias a la suma de esfuerzos y a algunos buenos apoyos (y pese a los malos apoyos con buenas intenciones). Para muestra un botón: el mejor y más fuerte festival que teníamos a nivel Nacional: Vid@rte, Dolores Creel se encargo de deshacerlo (www.fllanos.com/vidarte), y el retroceso que este tipo de situaciones genera, nos toca pagarlo a la gente que estamos metidos en esto, y no a los que pasan por aquí durante un sexenio nada más.

Pero bueno, para terminarme de quejar, ya lo dijo “el padre del videoarte” alguna vez:
“Mucha gente tiene ahora magnetoscopios e incluso cámaras de video y, sin embargo, en ningún videoclub hay obras nuestras. Todavía somos unos proscritos. Es triste que la cultura del video lo sea. Hemos puesto nuestra parte pero no recogemos frutos”. Nam June Paik

3.- De acuerdo con tu experiencia, ¿cuál crees que sea el rumbo del videoarte en general y en el País?
De entrada el acabar con la etiqueta de “videoarte”. Hay que recalcar de nuevo lo limitante que a veces puede ser el uso de esta palabra, creo que en el mejor de los casos habría que hablar de “arte en video”. Entender al video como un medio, un formato, con el que se puede o no hacer arte. Nadie llama “fotoarte” a las fotografías que se mueven en las galerías, nadie dice: quiero hacer una “pinturarte”…suena raro, por no decir absurdo, no? A veces esas etiquetas nos sirven solo para explicarle a nuestra abuelita cual es nuestra profesión, no mas.

Los artistas visuales no son los únicos que están usando el formato de video: diseñadores, Dj’s y Vj’s, cineastas que no les alcanza para su lata de cine, campesinos en el sur del país (el video como una herramienta de denuncia lleva años realizándose, pero solo recientemente con los video-escándalos de Bejarano, Ahumada, etc., es que se les esta dando importancia), etc. El hecho de que la mayoría del video sea capturado y editado en digital, ha hecho que se mezcle con otros formatos, lenguajes y hasta disciplinas: el universo de lo digital ha revolucionado todas las áreas, ahora se habla de la media, los datos, de imágenes en movimiento, etc. Términos que, desde mi punto de vista, son mas incluyentes.

En la medida en que entendamos y aprovechemos la riqueza de esta memoria visual y sonora en cinta magnética o formatos digitales, sin tener que encajonarla dentro de lo “artístico”, lo “experimental” o lo “raro”, podremos disfrutar mas de todas las propuestas que se generan hoy con y a partir del video.

El video ha avanzado en el país gracias a espacios como el Taller de Video de la Esmeralda, el Centro Multimedia, X´Teresa, Laboratorio Arte Alameda y El Museo Tamayo en el D.F.; el Pochote en Oaxaca; El Festival de Video, Cine y Sociedad en el sur del país, La Universidad Autónoma en Guadalajara, etc.

Todos estos han sido puntos importantes en generar y difundir propuestas en video, pero creo que falta generar interconexiones entre estos nodos, y generar o detectar nuevos espacios al interior del país.

Vale la pena mencionar a personas como Alfredo Salomón, Priamo Lozada, Sarah Minter, Ximena Cuevas, Reyes Palma, Díaz Infante, que también han sido claves en generar proyectos e iniciativas relacionadas con el video.

4.- En cuanto a las nuevas tecnologías, ¿qué es lo que predomina ahora, qué nuevas tecnologías están siendo incorporadas al videoarte y para qué efectos?

Si habláramos de “modas tecnológicas”, hablaríamos del uso de cámaras infrarrojas, aparatos inalámbricos, scanners de frecuencias, robotica, realidad aumentada, transmisiones en tiempo real con capacidad de respuesta interactiva, manipulación y mezcla de imágenes en vivo, programas de autoría donde uno puede diseñar desde la interfase hasta las relaciones del usuario con el contenido, etcétera, etcétera.

Pero pese a que personalmente me gustan los juguetes, yo prefiero enfocarme en las repercusiones que esta tecnología puede tener dentro de las capacidades narrativas o de construcción de contenido. Más si somos concientes de que no podemos entrar a la carrera de ver quien tiene las maquinas mas poderosas y los programas mas novedosos, ya que no somos un país que desarrolla ni exporta tecnología de punta.

Nuestro acercamiento como periferia importadora de hardware y software tiene que ser más crítica. Celebrar menos que cualquier gadget salga al mercado, y saber utilizar lo que tenemos a la mano: llámese high-tech o low-tech, en pro del contenido: del tener algo que decir.

5.- Y en cuanto a contenidos, ¿qué temas predominan en el videoarte mexicano actual?
Hablando del D.F., al igual que el arte contemporáneo chilangocentrista, la producción denota que definitivamente no somos un país con un contenido social marcado o una postura política muy definida, muchas veces nos pesa significativamente la influencia del vecino del norte, y en muchos casos la escuela de la “ocurrencia” ha marcado la pauta.

La Esmeralda tiene un perfil más conceptual y es según mi punto de vista el mejor espacio para acercarse a la producción del videoarte: el esfuerzo que Sarah Minter puso en ese espacio ha traído muchos frutos.

Ahora que, en el resto del país pasan muchas cosas: en el sur encontramos el uso del video para documentales que muestran el abuso del ejercito para con los campesinos, en el norte muchos utilizan el formato para meter contenido visual en fiestas de música electrónica, en ciudades como Guadalajara les encanta la animación o la ficción, Morelia acaba de sacar su Festival Alternativo y Puebla pretende hacer en septiembre una revisión a los proyectos de autogestión que se están dando por la República.

A veces lo más interesante esta fuera de la escena.


Fernando Llanos

Artista visual
www.fllanos.com
"se feliz consume video"