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de junio, 04, México D. F.
Preguntas para el Ángel, Periódico Reforma.
1.- Qué opinas del videoarte en México, cómo lo calificarías.
El uso de video como formato para un discurso artístico es cada
vez mas usado por los productores plásticos o visuales del país
y también es cada vez mas aceptado por los sistemas de legitimización
artística.
No es nada nuevo, todo lo contrarío parecería una moda,
ir a museos o galerías y encontrarse con piezas en video. Después
de todo han pasado algunas décadas desde que se empezó a
emplear, y no en vano muchas gentes han dedicado años en proyectos
educativos, de difusión-promoción y en contados casos en
este país: de investigación.
Todo esto ha hecho que la producción nacional sea muy rica en cuanto
a posturas, técnicas, intenciones, etc.
Ahora bien, de entrada sería medular mencionar que no se puede
hablar de un solo “videoarte” en México, no es lo mismo
lo que pasa al sur del país que en el norte. Es más, en
la misma ciudad, dentro de un mismo espacio académico, hay muchas
maneras de entender y utilizar el medio, sin tener que etiquetarlo de
una sola manera.
Creo que hay mucha gente valiosa que esta haciendo cosas muy propositivas
e interesantes en video, pero muchas veces lo que nos falta son canales
para poder tener repercusión en otros espacios (otras esferas),
nos falta estar mas informados de lo que se ha hecho y de lo que se esta
haciendo en otras partes para poder incidir mejor en ciertos círculos,
y/o poder ser mas participes de los diálogos y discusiones que
se generan en torno a este medio en otras latitudes.
Pero estos canales lamentablemente no los vamos a tener, hasta que no
solucionemos algunos problemas locales e internos, como la falta de una
revisión histórica (que nos promueva dejar de importar referentes),
la falta de una inclusión de la producción del interior
de la República (que nos aleje del miope centralismo), la falta
de espacios de exhibición constante de materiales (mediateca),
la falta de un festivales nacionales con proyección internacionales,
etcétera.
Esto me hace pensar que se podría calificar la producción
de arte en video del país como: muy rica, potencialmente muy explotable
y exportable, pero de momento algo desorganizada y poco interconectada.
2.- ¿Cuáles son los principales problemas a los que se enfrentan
los videoartistas en México?
Los mismos a los que se enfrenta cualquier otro artista en este país:
falta de espacios, escasez de un público crítico y participativo,
insuficientes apoyos a proyectos de investigación, producción
y difusión, falta de profesionalización por parte algunas
gentes del gremio y de organización por parte de los ya profesionalizados,
etc.
Pero sobre todo, peculiaridades como la falta de un mercado con esté
perfil en el país. No hay un solo galero que le apueste al videoarte.
Hay casos aislados de galerías que venden uno o dos videos al año,
o casos de artistas que intentan hacer sus distribuidoras, pero lamentablemente
toda la producción que se esta generando no tiene una salida decorosa
en donde los artistas salgan beneficiados económicamente. En esté
país es prácticamente imposible que los artistas que trabajan
con video vivan de su obra solamente.
Es más, no nada mas no existe un mercado, tampoco existe un circuito
donde se acostumbre a pagarle a los artistas por exhibir su trabajo en
video. Esto repercute en la cantidad de tiempo que los autores pueden
dedicar a sus proyectos, y por lo tanto, en que tan lejos pueden llevar
sus propuestas.
Como muchas otras disciplinas en este país, el videoarte en México
ha sobrevivido y crecido gracias a la suma de esfuerzos y a algunos buenos
apoyos (y pese a los malos apoyos con buenas intenciones). Para muestra
un botón: el mejor y más fuerte festival que teníamos
a nivel Nacional: Vid@rte, Dolores Creel se encargo de deshacerlo (www.fllanos.com/vidarte),
y el retroceso que este tipo de situaciones genera, nos toca pagarlo a
la gente que estamos metidos en esto, y no a los que pasan por aquí
durante un sexenio nada más.
Pero bueno, para terminarme de quejar, ya lo dijo “el padre del
videoarte” alguna vez:
“Mucha gente tiene ahora magnetoscopios e incluso cámaras
de video y, sin embargo, en ningún videoclub hay obras nuestras.
Todavía somos unos proscritos. Es triste que la cultura del video
lo sea. Hemos puesto nuestra parte pero no recogemos frutos”. Nam
June Paik
3.- De acuerdo con tu experiencia, ¿cuál crees que
sea el rumbo del videoarte en general y en el País?
De entrada el acabar con la etiqueta de “videoarte”. Hay que
recalcar de nuevo lo limitante que a veces puede ser el uso de esta palabra,
creo que en el mejor de los casos habría que hablar de “arte
en video”. Entender al video como un medio, un formato, con el que
se puede o no hacer arte. Nadie llama “fotoarte” a las fotografías
que se mueven en las galerías, nadie dice: quiero hacer una “pinturarte”…suena
raro, por no decir absurdo, no? A veces esas etiquetas nos sirven solo
para explicarle a nuestra abuelita cual es nuestra profesión, no
mas.
Los artistas visuales no son los únicos que están usando
el formato de video: diseñadores, Dj’s y Vj’s, cineastas
que no les alcanza para su lata de cine, campesinos en el sur del país
(el video como una herramienta de denuncia lleva años realizándose,
pero solo recientemente con los video-escándalos de Bejarano, Ahumada,
etc., es que se les esta dando importancia), etc. El hecho de que la mayoría
del video sea capturado y editado en digital, ha hecho que se mezcle con
otros formatos, lenguajes y hasta disciplinas: el universo de lo digital
ha revolucionado todas las áreas, ahora se habla de la media, los
datos, de imágenes en movimiento, etc. Términos que, desde
mi punto de vista, son mas incluyentes.
En la medida en que entendamos y aprovechemos la riqueza de esta memoria
visual y sonora en cinta magnética o formatos digitales, sin tener
que encajonarla dentro de lo “artístico”, lo “experimental”
o lo “raro”, podremos disfrutar mas de todas las propuestas
que se generan hoy con y a partir del video.
El video ha avanzado en el país gracias a espacios como el Taller
de Video de la Esmeralda, el Centro Multimedia, X´Teresa, Laboratorio
Arte Alameda y El Museo Tamayo en el D.F.; el Pochote en Oaxaca; El Festival
de Video, Cine y Sociedad en el sur del país, La Universidad Autónoma
en Guadalajara, etc.
Todos estos han sido puntos importantes en generar y difundir propuestas
en video, pero creo que falta generar interconexiones entre estos nodos,
y generar o detectar nuevos espacios al interior del país.
Vale la pena mencionar a personas como Alfredo Salomón, Priamo
Lozada, Sarah Minter, Ximena Cuevas, Reyes Palma, Díaz Infante,
que también han sido claves en generar proyectos e iniciativas
relacionadas con el video.
4.- En cuanto a las nuevas tecnologías, ¿qué es lo
que predomina ahora, qué nuevas tecnologías están
siendo incorporadas al videoarte y para qué efectos?
Si habláramos de “modas tecnológicas”, hablaríamos
del uso de cámaras infrarrojas, aparatos inalámbricos, scanners
de frecuencias, robotica, realidad aumentada, transmisiones en tiempo
real con capacidad de respuesta interactiva, manipulación y mezcla
de imágenes en vivo, programas de autoría donde uno puede
diseñar desde la interfase hasta las relaciones del usuario con
el contenido, etcétera, etcétera.
Pero pese a que personalmente me gustan los juguetes, yo prefiero enfocarme
en las repercusiones que esta tecnología puede tener dentro de
las capacidades narrativas o de construcción de contenido. Más
si somos concientes de que no podemos entrar a la carrera de ver quien
tiene las maquinas mas poderosas y los programas mas novedosos, ya que
no somos un país que desarrolla ni exporta tecnología de
punta.
Nuestro acercamiento como periferia importadora de hardware y software
tiene que ser más crítica. Celebrar menos que cualquier
gadget salga al mercado, y saber utilizar lo que tenemos a la mano: llámese
high-tech o low-tech, en pro del contenido: del tener algo que decir.
5.- Y en cuanto a contenidos, ¿qué temas predominan
en el videoarte mexicano actual?
Hablando del D.F., al igual que el arte contemporáneo chilangocentrista,
la producción denota que definitivamente no somos un país
con un contenido social marcado o una postura política muy definida,
muchas veces nos pesa significativamente la influencia del vecino del
norte, y en muchos casos la escuela de la “ocurrencia” ha
marcado la pauta.
La Esmeralda tiene un perfil más conceptual y es según mi
punto de vista el mejor espacio para acercarse a la producción
del videoarte: el esfuerzo que Sarah Minter puso en ese espacio ha traído
muchos frutos.
Ahora que, en el resto del país pasan muchas cosas: en el sur encontramos
el uso del video para documentales que muestran el abuso del ejercito
para con los campesinos, en el norte muchos utilizan el formato para meter
contenido visual en fiestas de música electrónica, en ciudades
como Guadalajara les encanta la animación o la ficción,
Morelia acaba de sacar su Festival Alternativo y Puebla pretende hacer
en septiembre una revisión a los proyectos de autogestión
que se están dando por la República.
A veces lo más interesante esta fuera de la escena.
Fernando Llanos
Artista visual
www.fllanos.com
"se feliz consume video"
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