Diversifican apuestas auditivas
Por Fernando Llanos (Artista visual)


Radar 5 y Mutek.mx

Por un lado, música experimental, poéticas electroacústicas, arte sonoro, radio arte, instalación sonora, etcétera. Por el otro, folktrónica, scape, kraut rock, minimal-tecno, click n'cut, dub poético, etcétera.

Éstos son algunos nombres o etiquetas para poder entender y clasificar la producción de gente creativa que trabaja con el sonido. Las primeras van ligadas al mundo del arte contemporáneo, conciertos y recitales, galerías y museos. Son diferentes formatos para presentar un elemento sónico. Las segundas están ligadas a la escena de festivales, clubes o fiestas y son, más que otra cosa, diversos géneros musicales contemporáneos.

Si nos llamaran la atención los nombres de las primeras etiquetas, seríamos público de Radar. Si nos sentimos más identificadas con las segundas y quisiéramos conocerlas, reventaríamos en Mutek. Cualquiera que sea nuestra decisión, hay una satisfacción garantizada para aquellos que gustan de nutrirse por vía auditiva.

Recientemente, la Ciudad de México contó con dos foros de experimentación sonora ya apreciados en sus respectivos circuitos. Por un lado, la quinta edición de Radar comenzó el 21 de marzo y concluyó ayer en diversos espacios como el Ex Teresa Arte Actual, el Palacio de Bellas Artes, el Teatro de la Ciudad de México y el Salón México, entre otros. Por otro, Mutek.mx, el festival oriundo de Canadá, en su tercera edición chilanga, hizo gozar del 29 de marzo al 1 de abril en locaciones como el Lunario del Auditorio Nacional y el Teatro de la Danza del Centro Cultural del Bosque.

Con programaciones bastante distintas, ambos espacios presentaron un suculento y amplio menú para la degustación sonora. Dentro de los platillos fuertes de Radar estuvieron cosas tan apetecibles como la interpretación de Music for Airports, de Brian Eno (pieza que inventó el ambient), a cargo de Bang on a Can All-Stars, o el ecléctico proyecto de improvisación de Thurston Moore, el guitarrista de Sonic Youth.

Paralelamente, la barra de Mutek presentó al siempre fresco y nutritivo Uwe Schmidt (mejor conocido como el Senor Coconut) con una mezcla de acid tecno y reggaeton. Otra sugerencia de este festival, detonada por la afinidad a la cursilería y los atardeceres, fue el proyecto de ambient folk de Manrico Montero para cinco guitarras y lap-top: Estructuras de la tarde, con la participación de Ikari, Chavz, Fax, Arthur Henry Fork e Ikki. Todo un dream team local.

Radar constituye un espacio de exploración sonora y vierte sus conciertos en tres platos básicamente: Electrónica experimental, improvisación y un espacio para la revisión de figuras importantes de la música clásica contemporánea de los últimos años, y a Brian Eno le tocó en esta edición. Todo sazonado con una serie de conferencias y talleres de primer nivel.

A su vez, Mutek se autodenomina un festival internacional de cultura digital, música, sonido y nuevas tecnologías, y tuvo también tres tiempos: MUTEK_Intersección, una serie de conferencias y paneles de discusión; MUTEK_ Experiencia, improvisación y experimentación electroacústica; y por último MUTEK_Nocturnos, tecno en pistas de baile, todo un nuevo horizonte de disfrute.

Si bien es cierto que el perfil de Radar es más amplio, ambos espacios comparten un gusto específico por los sonidos des-hechos, digeridos, despedazados y vueltos a armar vía procesos electrónicos o digitales.
Uno es más académico, otro más pop. Uno es iniciativa nacional y el otro es de importación. Uno ocurre en espacios más solemnes, otro en contextos más relajados, como para mover el esqueleto de manera inteligente (Intelligent Dance Music, le llaman a cierta música electrónica que se presenta en MUTEK. ¿Se necesita la inteligencia para bailar?).
Como sea, ambos ampliaron el espectro de las ondas sonoras que flotan por la gran Neotenochtitlán.

Radar se ha consolidado como un espacio capitalino serio que año con año ha ido creciendo y robusteciendo sus programas. Se consideran más interesados en abrir vasos comunicantes que en explotar un solo género. Y no por estar cobijados en la comodidad del seno del Festival del Centro Histórico, su cartelera ha dejado de apostar por proyectos de punta.

Mutek es todo un fenómeno, nativo de Montreal y con la meta de ser una plataforma para intercambiar trabajos entre países, se ha dedicado los últimos años a exportar exitosamente su franquicia por Europa y América Latina. Con presencia en festivales como el Transmediale de Berlín, o Sonar de Barcelona, se puede creer que este intercambio existe, lo interesante sería saber qué porcentaje ha aportado México a dicho trueque cultural, sobre todo si ya ha sido sede en tres ocasiones.

Sea arte sonoro, o IDM (Intelligent Dance Music) ruidos o armonías, de pie o sentados, en Radar o en Mutek, es importante que exista este tipo de festivales, foros o espacios, donde la producción auditiva nacional e internacional se muestre, consuma, reflexione y cuestione.

Ante este mar de nombres y opciones, lo más recomendable es asistir, conocer y dejarse llevar por lo que fluye. Eso que nos recuerda el eco que retumba desde la panza.

Desde la red
Una probadita en mp3 para saber qué es lo que se produce hoy en este sector.
- Radar: www.bangonacan.org/allstars.html
- Mutek: www.myspace.com/estructurasdelatarde
- Bonus sobre arte sonoro: www.artesonoro.net
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* Publicado en el suplemento "El Angel" del periódico Reforma, 9 abril 2006.