Por el mundo
Un artista de mil caras
Por Leonardo Tarifeño
De la Redacción de La Nacion
Recorre el planeta a ritmo de galáctico del Real Madrid. En menos de diez días estuvo en Buenos Aires, Ushuaia, México DF y Santiago de Chile. A esta ciudad llegó invitado por el Centro Cultural de España en Buenos Aires, para dar un curso de video hecho con celular. En España presentó su muestra Videoman, en la que su álter ego como superhéroe (Videoman) interviene, o mejor dicho, toma por asalto el espacio público con imágenes propias y ajenas. En Suiza hizo lo mismo pero con cámaras y minidvd?s ubicadas sobre un perro chihuahua, "para demostrar la portabilidad del dispositivo, al alcance de todos". En Brasil proyectó imágenes sobre la masa eufórica que salía de una cancha de fútbol (el proyecto Video arte 0-Fútbol 5) y videos de besos en los muros de la zona roja de Farrapos, en Porto Alegre (Sexo/Amor). El mexicano Fernando Llanos ( www.fllanos.com ) es videoperformer, músico y, sobre todo, artista de mil caras. Su raudo paso por nuestra capital lo mostró como es: activo, vertiginoso y lleno de ideas que salen al encuentro del espectador, siempre con una propuesta que coquetea con la -¿vieja?- idea de transgresión. "No podemos seguir esperando que la gente sea la que se acerque a los museos, debemos llevarles las reflexiones a sus espacios y ganar terreno de manera convincente -señala en el catálogo de Videoman-; como los grafitis callejeros; como las emisiones de radios piratas que difunden sus ideas". Tal vez la aparición que mejor resume su espíritu fue Proyección parásita, mexicaneando al vecino, en la que utilizó la energía eléctrica y la convocatoria de una muestra en la madrileña Casa de América para proyectar la historia de una pieza propia. ¿Piratería como estética? ¿O reivindicación crítica de los espacios sacralizados del mundo del arte? Con Llanos lo único claro es que el espectador asume un rol activo y experimental a la vez. "¿Qué me recomendás de lo que has visto en Buenos Aires?", le pregunté. "Los baños coreanos de la calle Curapaligüe, en el Bajo Flores", me contestó, para luego mostrarme las fotos que tomó allí mismo, con el iPhone escondido bajo la toalla. Cuando el artista resulta un superhéroe, la ciudad no es más que un gigantesco escenario.
*
Texto publicado en el Periódico ADN Cultura, La Nación, Buenos Aires. |
|