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Trazos en video
Por Rogelio Villareal
Además del amor, el sexo y las relaciones de pareja, Fernando Llanos también se interesa por la cultura popular que se ha producido entre los habitantes de Ciudad Satélite.
Una hermosa chica desnuda flotando en una alberca canta el himno estadounidense con una voz apacible y dulce, pero la letra ha sido cambiada y no habla de “la tierra de los valientes”: en esos precisos momentos la televisión y la radio anunciaban la imparable invasión de Irak por las tropas de la coalición. El video dura poco más de cuatro minutos y es una pieza de belleza intensa y serena que forma parte de “Transmitiendo trazos”, 32 videos que se vieron en línea, en vivo, desde Banff, Canadá, entre marzo y abril de 2003. El autor, Fernando Llanos (Ciudad de México, 1974), ya hacía videoclips caseros cuando adolescente —con música de rock y modelos de Sports Ilustrated— y se debatía entre el mundo de la música y el de las artes plásticas. Finalmente, optó por estas últimas e ingresó a La Esmeralda, donde impulsó la primera generación de estudiantes del taller de video. Poco después se marcharía a Italia a estudiar artes gráficas. A su regreso, el interés por la formación de alumnos en las disciplinas del arte digital lo llevó a la docencia y hoy es profesor de la Universidad Iberoamericana (Apreciación del arte digital) y de la propia Esmeralda (Video y nuevas tecnologías).
Uno de sus proyectos más sonados fue el de los video-mails, que consistió en el envío semanal por correo electrónico de un breve video durante un año a usuarios de todas partes del mundo. En fechas recientes expuso Handmade-Hecho a mano, una muestra de piezas de barro que representan videocasetes, cámaras y diversos artículos como adaptadores y baterías, y en la cual, además de plantear una reflexión sobre el quehacer videográfico, se aludía a la condición de un país que no produce hardware ni software, es decir, tecnología digital, pero que todo lo suple con el clásico ingenio mexicano.
“El video y el cine se parecen cada vez más en sus lenguajes”, afirma Llanos, “pero los métodos de creación y de producción son radicalmente distintos”. Los innumerables videos de Llanos pueden durar algunos segundos o casi dos horas, como su documental sobre el making off de la película Amores perros. Su amor por el cine y la música se concretó felizmente cuando consiguió incorporarse al equipo de producción de Dancer in the Dark para conocer a su director favorito, Lars von Triers, y a su adorada Bjork.
Además del amor, el sexo y las relaciones de pareja con sus conflictos y obsesiones, Llanos también se interesa por la peculiar cultura popular que se ha producido entre los habitantes de Ciudad Satélite, ese fallido proyecto de la modernidad mexicana, por lo que ahora emprende la realización de un documental sobre los “satelucos” cuyos avances pueden verse en www.satelin-torres.org. Otros trabajos de este prolífico videoasta pueden apreciarse en www.fllanos.com.
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Texto publicado en la revista Día Siete, 2004, Ciudad de México. |
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